¿A dónde vamos con el sistema de justicia?
Cuando la política del entonces presidente de la República, Enrique Peña Nieto, propuso la Reforma al Sistema de Justicia hubo nucesidad de negociar con la oposición para lograr no solo está, varias reformas que en pocas palabras trataban de poner en México en la modernidad, aparejado a otros países, sobre todo mejoras en beneficio de la población.
Entonces vino la Reforma al Sistema de Justicia, ya no habría presuntos culpables, se acababa la presunción de culpablidad y se era inocente hasta que un juez probara lo contrario; incluso vino una figura que son los Mecanismos Alternativos de Solución de Controversias (MASC), tales como: el Acuerdo Reparatorio, la mediación y la conciliación.
Métodos, que incluyen la participación de un tercero neutral, y que buscan resolver el conflicto de forma rápida, voluntaria y eficaz, evitando el desgaste emocional y económico de un litigio largo.
Sin embargo, llegó la llamada Cuarta Transformación y lo que parecía un avance se convierte en un “Frankestein” lleno de parches para lograr una justicia a modo, empezando por la manera como fueron elegidos los juzgadores, hoy llamados jueces del acordeón.
Viene todo esto, porque recien conocimos el caso de un muchacho que entró en defensa de su novia, una abogada, fuera de una agencia del Ministerio Público, donde la litigante discutía con oficiales del orden, y para pronto los oficiales involucrados en el conflicto los presentaron ante el Ministerio Público con la acusación de resistencia de particulares, cosa que no tendría mayor problema, si no es porque agregaron a la carpeta de investigación: robo y tentativa de robo.
Es claro que los policias buscaban hacer el mayor daño posible en aras de un orgullo lastimado y a ver quién puede más, eso llevó a los acusados a estar tras las rejas por 24 horas, a movilizar a la familia de ambas personas y el amago de ser enviados a un penal.
la Pregunta es ¿dónde están los mecanismos alternativos, así es como deben actuar los servidores públicos? Es su estilo amañarse para dañar a los ciudadanos, como diría Marco Antonio Solís “el Buky” ¿a dónde vamos a parar?
